Un argentino ilustre en el mundo del software libre

Germán Perugorría es el fundador de MATE, el escritorio de Linux. Tiene 30 años, nació y vive en Cipolletti (Río Negro). A los 23 ya había desarrollado una plataforma de juegos on line.

Germán Perugorría tiene 30 años, nació y vive en Cipolletti. Es el creador del proyecto MATE, el escritorio del sistema operativo Linux, y por ese motivo se destaca como un célebre programador en el mundo del software libre donde lo conocen como “Perberos”.

Su vocación por la teconología nació desde pequeño y como a muchos de su generación siempre le gustaron los videojuegos. “Poco a poco me fui acercando al mundo de la programación, usando juegos con estructuras de creaciones, música, pintura. He hecho muchas cosas, leer mucho, revisar blogs, foros, experimentar, hackear, crear“, dijo. A los 23 años ya había logrado desarrollar una plataforma de juegos online.

En 2011 y por una necesidad propia de rescatar una versión del escritorio que se había quedado en el tiempo, comenzó a recolectar información. Tras medio año de trabajar entre 4 y 14 horas por día, “ya tenía algo sólido“. Es entonces cuando el fundador de Linux Mint, Clem Lefebvre, lo contactó y junto al italiano Stefano Karapetsas “se armó el sitio Web, la documentación y todo eso“, contó en una entrevista publicada en el diario La Nación.

De esta manera nació MATE, que se convertiría en mayo de 2012 en el Escritorio predeterminado de Mint, la distribución (una versión) de Linux más popular de los últimos años. Se llama así “por la filosofía de preparación del mate, su cultura de compartir, y por lo primitivo que es, pero a la vez muy eficiente“, explicó.

Germán reconoce que “lamentablemente” no puede sustentarse económicamente de la programación pero sí alimenta su pasión por crear. Él es lo que en la jerga informática se conoce como un verdadero hacker, no un delincuente sino alguien que modifica el código o la electrónica de un dispositivo para mejorar su funcionamiento.

¿Cuál es su aporte?

Según explica el periodista y docente universitario Ariel Torres, al revés que Windows y Mac OS X, Linux “usa un mecanismo de ventanas modular que puede personalizarse, modificarse y, llegado el caso, permite crear un entorno de Escritorio enteramente nuevo. Puesto que es software libre, el código fuente (lo que escriben los programadores) está no sólo disponible, sino que puede usarse con cualquier fin, con la condición de que el producto final incluya también el nuevo código fuente.

“Durante años, uno de los Escritorios más usados en Linux fue Gnome cuya versión 2 era “clara y fácil de aprender” pero “se fue quedando en el tiempo”. Para subsanar esto, nació Gnome 3, de aspecto más moderno y con soporte para pantallas táctiles, pero que se apartó de la interfaz tradicional en favor de un diseño menos claro y menos flexible. Por supuesto, esto causó una ruidosa polémica en el mundo Linux y creó las condiciones para que Ubuntu experimentara con su propia alternativa visual, llamada Unity, que a su vez originó más revuelo.

Pero hubo alguien que, en lugar de quejarse, decidió rescatar Gnome 2, creando un nuevo Escritorio basado en su código fuente, actualizado, con un aspecto más moderno y más atractivo. Así nació MATE, que se convertiría en mayo de 2012 en el Escritorio predeterminado de Mint, la distribución de Linux que más ha crecido en popularidad durante los últimos dos años.

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