Al rescate de la plintita, un material con potencial para obras viales

La plintita fue uno de los materiales más utilizados en la construcción de las reducciones jesuíticas.

La provincia de Misiones es la única en la que se encuentran yacimientos de la piedra, llamada Itacurú por los guaraníes. Investigadores del Instituto de Materiales de Misiones (IMAM) estudian alternativas para utilizarla en la construcción de caminos y restauración de ruinas.

La plintita fue uno de los materiales más utilizados en la construcción de las reducciones jesuíticas.

Néstor Siviero y Carlos Schvezov.

Para construir las reducciones en las que desarrollaron sus misiones evangelizadoras, los jesuitas que se instalaron en el siglo XVII en el norte de Argentina utilizaron un recurso minero autóctono: la plintita. La piedra –denominada itaquí o itacurú por los guaraníes- se obtiene únicamente en yacimientos ubicados en la provincia de Misiones y está compuesta por una mezcla de arcilla, cuarzo y otros diluyentes, rica en hierro y pobre en humus, lo que la convierte en un material resistente y con capacidad de cementación.

Además de ser utilizada varios siglos atrás para edificaciones, existen antecedentes recientes de uso de plintita como base para rutas. Para aprovechar al potencial de este recurso, un equipo de investigadores del IMAM, CONICET – UNaM, está trabajando en la localización y caracterización de los yacimientos, así como también en el análisis de las propiedades y efectos de los distintos ciclos de secado de la piedra.

El proyecto para el rescate y la valorización de la plintita fue encarado por un grupo de científicos que está coordinado por el investigador principal del CONICET y director del IMAM, Carlos Schvezov. “Es un recurso único, que solo se encuentra en la provincia de Misiones, donde existen canteras en zonas de lodo, cerca de arroyos, donde se produce la sedimentación por arrastre”, explicó el doctor en física.

El aprovechamiento de este recurso minero tiene distintos antecedentes a lo largo de la historia. Fue uno de los materiales más utilizados para la construcción de las misiones jesuíticas guaraníes que se instalaron en el nordeste de Argentina y territorios aledaños de Paraguay y en Brasil, con el objetivo de evangelizar a los pobladores originarios. Además, en las últimas décadas, se utilizó plintita como base para la construcción de un tramo de 50 kilómetros de la Ruta Costera Provincial Nº 2.

Una de las principales ventajas de la itacurú -vocablo guaraní que podría traducirse como piedra granulada o manchada- es que posee la capacidad de cementación, a través de ciclos de humedecido y secado. “Tiene un endurecimiento natural, que no requiere energía. Cuando se la saca en estado húmedo, puede formarse, porque tiene una textura similar a la de un barro, pero cuando se seca, se endurece”, explicó Schvezov.

Sin embargo, los procesos de endurecimiento pueden ser distintos y los investigadores buscan abordar esta variedad de alternativas a través de sus proyectos. En una de las evaluaciones, se incluyeron materiales obtenidos en siete yacimientos de la provincia de Misiones, que fueron sometidos durante seis meses a ensayos de granulometría para determinar su capacidad de cementación, entre otras características.

Para avanzar en las investigaciones acerca del potencial de la plintita, este año el CONICET firmó, a través del IMAM, un convenio con la Dirección Provincial de Vialidad de Misiones – coordinado por el Néstor Siviero, de ese organismo -, mediante el cual se está desarrollando un plan de trabajo que comprende cuatro etapas. En una primera instancia, se avanzó con el muestreo de los yacimientos. También está previsto el desarrollo de nuevos ensayos de laboratorio sobre las muestras, la caracterización de las propiedades y pruebas sobre testigos.

Además de su potencial para obras viales, las investigaciones que se desarrollan en torno a la plintita adquieren un valor histórico y patrimonial, ya que permitirán mejorar el conocimiento del material para emplearlo en la restauración y reconstrucción de algunas de las ruinas jesuíticas. “Si bien hay varias que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y no pueden ser alteradas, hay otras que podrán ser restauradas mediante la reconstrucción de las mamposterías y los arcos”, indicó Schvezov.

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