drodriguez 16 noviembre, 2014

Desde una aplicación desarrollada por un grupo de chicos en un «garaje» en Jujuy hasta un kit para detectar plaguicidas en los cereales son algunos de los diez proyectos reconocidos por el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT)

La historia de uSound, que termina con una aplicación con más de 40.000 descargas, una visita a Silicon Valley y un premio del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), arranca dos años antes en una pieza de 2 x 2 con vista directa a las remeras y calzoncillos de los vecinos que se secan al sol en la cuerda del patio, en un PH de San Salvador de Jujuy.

En realidad, arranca con Ezequiel Escobar y sus tres colegas de proyecto en la universidad de ingeniería informática de Jujuy, movilizados por lo que le había pasado a Ariel, un compañero con problemas auditivos. Por esa dificultad, Ariel se veía obligado a llegar bien temprano a clase y así poder conseguir un banco cerca del profesor. No siempre lo lograba, y le daba vergüenza tener que pedir un lugar. Lo desgastó tanto que decidió abandonar la carrera.

«Lo que le pasó nos marcó y nos pusimos a analizar cómo aprovechar la tecnología para integrar a personas como Ariel«, dice Ezequiel, de 27 años. La oportunidad se presentó con un trabajo teórico de la facultad. Primero fue meter pizarras y mesas en el cuarto de un miembro del equipo para empezar a programar y hacer el prototipo. Cuando se desocupó una de al lado decidieron mudarse: esa, la de la vista, fue la primera oficina de uSound, esta aplicación que permite ajustar todas las funciones de un dispositivo móvil al nivel de audición del usuario con sólo ingresar la audiometría o hacer un test incorporado al software. Y no sólo eso: para casos como el de Ariel, es cuestión de conseguir un auricular con Bluetooth y dejar el celular cerca del escritorio del profesor.

La app uSound, que hoy cuenta con un equipo de diez personas incluidos dos otorrinos y dos fonoaudiólogos, es sólo uno de los diez proyectores ganadores de la cuarta edición del premio Innovadores Menores de 35 años de Argentina y Uruguay que entrega el MIT. «El objetivo es identificar y reconocer la labor de los jóvenes con más talento en el ámbito de la innovación, el emprendimiento y el desarrollo tecnológico«, dice Pedro Moneo, director de la edición en español de MIT Technology Review.

Los proyectos premiados van desde apps para monitorear al ganado a distancia y herramientas biotecnológicas para mejorar la calidad nutricional de los cultivos hasta aplicaciones para pagar las facturas de forma más sencilla o una plataforma para la compraventa de autos usados.

Tomás Escobar, el creador de Cuevana, ganó el MIT con su sitio educativo, Acámica

Entre los distinguidos está otro argentino de apellido Escobar. Éste se llama Tomás, es sanjuanino, y es conocido por haber fundado Cuevana. A los 25, ya está metido a fondo en un nuevo proyecto: Acámica -por academia dinámica-, una plataforma en línea que permite a través de cursos aprender habilidades como diseño o programación, y que ya reunió a 70.000 usuarios. Básicamente con el objetivo de formar a los mejores profesionales de tecnología de la región.

«El mundo va cambiando: el 65% de los chicos que hoy está en primaria va a trabajar en puestos que todavía no existen -dice Tomás-. El sistema educativo tradicional no puede adaptarse con la velocidad necesaria. No tenemos nada en contra de las universidades, pero en tecnología todo cambia muy rápido y las currículas universitarias no tienen esa dinámica. Hay una brecha entre lo que pide la tecnología y lo que el sistema educativo puede dar. Y esa brecha se puede acortar por la facilidad, accesibilidad y bajo costo de Internet.«

La motivación para emprenderlo nació de su experiencia personal: Tomás abandonó los estudios de ingeniería en computación entre segundo y tercer año. No, no quería cursar más. En la facultad no podía bajar a tierra los conocimientos. Quería aprender a su manera y el lugar era Internet. «Cuevana arrancó como un hobby para divertirme y aprender y terminó explotando. El mundo de la tecnología real va a otra velocidad. Y si no querés que te pase por arriba tenés que estar en constante actualización y foco«, dice.

Cuando se le pregunta más de Cuevana no se siente cómodo: dice que nunca le interesó hacer algo en contra de alguien o a pesar de alguien. Que cuando todo explotó intentó hacer las cosas bien y no se pudo llegar. El proyecto de películas online ya quedó de lado para él y dejó fluir lo que lo moviera a nivel personal. Reinventarse a sí mismo, por qué no. Un nuevo desafío. Una compañía. Aportar su granito de arena a la educación y tratar de lograr un impacto a largo plazo, tal vez en diez o quince años: «Que Acámica se convierta en una alternativa o un complemento a la educación tradicional«.

El MIT, sin embargo, no sólo premia proyectos finalizados. El kit de análisis para detectar la presencia de residuos de plaguicidas en alimentos que desarrolló la doctora en química bahiense Valeria Springer está con los ensayos de laboratorio. «La idea es proveer un método simple, económico y rápido para la determinación de plaguicidas en cereales. Con nuestro equipo de trabajo buscamos poder determinar mínimas cantidades de plaguicidas empleando para ello nanopartículas de oro y un smartphone para la toma de imágenes y obtención de resultados«, explica Springer.

La idea es que el kit pueda ser empleado fácilmente por cualquier persona, en cualquier lugar, que se requiera el análisis. «Actualmente se realizan con instrumentación compleja que sólo se puede encontrar en laboratorios de análisis especializados. Esto hace que en las zonas alejadas o desfavorecidas el control tarde mucho tiempo. Con este kit pretendemos proveer una herramienta que permita realizar un control rápido de la presencia o no de plaguicidas en muestras de cereales empleando sólo un teléfono móvil«, dice.

Al cordobés Martín Frascaroli fue el hartazgo lo que lo movió a «cranear» AgentBot. «Soy muy ansioso y la verdad que esperar cinco minutos una respuesta de atención al cliente no lo podía soportar. Había canales online, o en las redes sociales, pero en el sitio web, ¿qué? Pensé que esas respuestas se debían poder automatizar, pero ninguna de las tecnologías del momento cumplían con esos requisitos«, cuenta.

¿Y entonces? La desarrollaron ellos, claro. El primer caso de un asistente virtual capaz de atender y resolver en tiempo real consultas de usuarios ilimitados fue en Saman con el «cocinero seductor». Ahí entendieron el alcance del poder de la tecnología: la gente se conectaba a las tres de la madrugada y le decía: «Hola, ¿todo bien? Me siento solo» Ni hablar cuando crearon Edu Chat para el Ministerio de Salud cordobés, un amigo virtual que contestaba dudas sobre educación sexual a chicos de 9 a 13 años: 25.000 chicas preguntaron si podían quedar embarazadas en su primera relación sexual.

¿Qué significó para ellos este premio del MIT que les dará difusión a sus proyectos? Frascaroli lo resume así: «Ganar el premio del MIT para los tecnológicos es como llevarte el Oscar«.

Los 10 protagonistas y sus proyectos

Aplicaciones y desarrollos del futuro

Alejandro Resnik – Buenos Aires

Beepi: plataforma en línea que conecta a usuarios en la compraventa de vehículos de segunda mano

Andrea Goldin – Buenos Aires

Mate Marote: aplicación a través del juego que potencia las habilidades de niños con déficit cognitivo

Camila Petignat – Buenos Aires

Neogram: herramientas biotecnológicas que mejoran la calidad nutricional de las plantas forrajeras tropicales y subtropicales

Ezequiel Escobar – Tilcara, Jujuy

uSound: aplicación que permite ajustar todas las funciones de un dispositivo móvil al nivel de audición recomendable para el usuario

Marcelo Lanfranconi – Montevideo

Paganza: aplicación que permite a los usuarios escanear facturas y realizar pagos online de una manera sencilla

Martín Frascaroli – Córdoba

AgentBot: asistente virtual capaz de atender y resolver en tiempo real consultas de usuarios ilimitados

María Victoria Alonsoperez – Montevideo

Chipsafer: plataforma capaz de monitorear de forma remota y en tiempo real a todo el ganado de un campo

Néstor Guenzi – La Plata

MemoSat: desarrollo de memorias no volátiles con una alta fiabilidad en condiciones ambientales hostiles y agresivas

Tomás Escobar – San Juan

Acámica: plataforma en línea que permite a través de cursos aprender habilidades como diseño o programación

Valeria Springer – Bahía Blanca

Kit: dispositivo de análisis para detectar la presencia de residuos de plaguicidas en alimentos a través de un simple contacto.

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