Cuando Pedro Martínez Viademonte egresó de la EPET Nº 12 de San Martín de los Andes en 2019, probablemente no imaginaba que pocos años después formaría parte de un proyecto científico nacional orientado a mejorar la calidad de vida de personas que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV). Hoy, con 25 años y mientras cursa Ingeniería Biomédica en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), integra un equipo interdisciplinario que desarrolla tecnología aplicada a la rehabilitación neurológica.

El proyecto se llama Hand Solo y combina realidad virtual, programación e investigación científica. Su objetivo es ayudar a pacientes con secuelas de ACV a recuperar la motricidad fina de las manos mediante ejercicios transformados en una experiencia lúdica. Dentro del entorno virtual, los usuarios controlan una nave espacial realizando movimientos específicos con los dedos, convirtiendo la rehabilitación en una actividad más atractiva y motivadora.
Pero detrás de la innovación tecnológica hay una historia que comienza mucho antes, en las aulas y talleres de una escuela técnica patagónica.
Martínez Viademonte suele destacar que su formación como técnico electromecánico fue una ventaja concreta al iniciar sus estudios universitarios. Los conocimientos adquiridos en electrónica, sistemas, resolución de problemas y pensamiento técnico le permitieron afrontar con mayor preparación las exigencias de una carrera vinculada a la ingeniería y la investigación.
Esa base técnica hoy se traduce en aportes concretos dentro de un proyecto científico que reúne investigadores, docentes y estudiantes de la UNSAM. En el equipo, Pedro tuvo a su cargo tareas de programación y desarrollo del videojuego, una pieza fundamental para transformar conceptos de neurorehabilitación en una herramienta tecnológica capaz de complementar los tratamientos convencionales.

El trabajo que realiza el laboratorio no apunta únicamente a crear un videojuego, sino a generar nuevas alternativas terapéuticas accesibles para personas que enfrentan largos procesos de recuperación tras un ACV. La iniciativa forma parte de una línea de investigación que busca aprovechar las posibilidades de la realidad virtual para potenciar la rehabilitación motora y facilitar el acceso a tratamientos innovadores.
La reciente presentación del proyecto en televisión nacional permitió visibilizar el desarrollo, pero también mostró algo más profundo: cómo la formación técnica puede convertirse en una puerta de entrada a la ciencia aplicada. Desde San Martín de los Andes hasta un laboratorio universitario que desarrolla soluciones para la salud, el recorrido de Pedro refleja el potencial de las escuelas técnicas para formar profesionales capaces de participar en proyectos de investigación con impacto real en la sociedad.
Y quizás el dato más significativo sea que, lejos de pensar la ciencia como algo exclusivo de los grandes centros urbanos, el joven neuquino sueña con llevar la investigación al interior del país. Su objetivo a largo plazo es contribuir a que el conocimiento científico y tecnológico también se produzca desde lugares como San Martín de los Andes, fortaleciendo una visión más federal de la innovación argentina.
Con información de LM Neuquen

