drodriguez 6 mayo, 2024

El dispositivo es entre 10 y 50 veces más eficiente que un árbol a la hora de eliminar el dióxido de carbono. Dos prototipos fueron instalados en una estación de servicio YPF y en una planta industrial de las afueras de Buenos Aires.

Científicos argentinos desarrollaron los primeros «árboles líquidos» del país: dispositivos compuesto por un fotobiorreactor que utiliza la capacidad de microalgas nativas para eliminar el dióxido de carbono del aire y producir oxígeno en zonas urbanas. «Siempre decimos que donde se puede plantar un árbol, plantemos un árbol, pero donde no es posible tenemos esta posibilidad«, afirmó María Elena Oneto, líder de la Misión Ambiente de Y-TEC.

El proyecto, llamado Y-ALGAE, fue llevado a cabo por expertos de Y-TEC, un organismo formado por YPF y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Dos prototipos ya fueron instalados en el país en una estación de servicio YPF de la capital argentina y en una planta industrial en las afueras de Buenos Aires, respectivamente.

Los detalles del invento de YPF y el CONICET

El «árbol líquido» fue desarrollado por Y-TEC, empresa argentina de desarrollo tecnológico en el sector de petróleo y gas dependiente de YPF, el CONICET y el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Biotecnología. El proyecto Y-ALGAE es el primero de su estilo en Argentina.

En detalle, el desarrollo tecnológico está compuesto por un fotobiorreactor que utiliza la capacidad de microalgas nativas para eliminar el dióxido de carbono del aire y producir oxígeno en zonas urbanas. Se estima que este tipo de tecnología es entre 10 y 50 veces más eficiente que un árbol a la hora de purificar el aire.

El componente activo del dispositivo son microalgas nativas del sudeste de la provincia de Buenos Aires, organismos microscópicos que, gracias a la fotosíntesis, aprovechan la energía provista por la luz solar (o artificial) para convertir dióxido de carbono -un gas de efecto invernadero responsable en parte del cambio climático- en oxígeno y biomasa. La idea detrás de este tipo de tecnología es aprovechar estos desarrollos para combatir el cambio climático en zonas urbanas.

«Nuestros reactores del proyecto Y-ALGAE justamente los construimos para poder ser instalados en entornos urbanos, en lugares donde están completamente pavimentados, alterados por la actividad humana«, detalló la geóloga Oneto. Cada dispositivo puede capturar cerca de media tonelada de dióxido de carbono por año, destacó Sara Medina, tecnóloga de la Misión Ambiente que coordinó el proyecto.

Para los científicos, se trata de una tecnología muy versátil porque permite, además, aprovechar aguas residuales o de producción para su funcionamiento, lo que favorece la economía circular, en la utilización de su biomasa como fuente de energía limpia. Para el proyecto Y-ALGAE se espera utilizar la biomasa como biofertilizante para la producción de árboles nativos y también como componente dentro de hormigones.

Cambio climático y el papel de los árboles líquidos

El proyecto original fue diseñado en 2021 por la Universidad de Belgrado, en Serbia, bajo el nombre de Liquid 3. Este tipo de tecnología fue pensada bajo un concepto de sostenibilidad alternativa para entornos urbanos que poseen un espacio limitado o reducido o que representan una fuente de contaminación elevada.

Estos fotobiorreactores urbanos utilizan la capacidad de microalgas para eliminar el CO2 y producir oxígeno y biomasa y, según afirmaron los expertos, son «entre 10 y 50 veces más eficientes que un árbol«. La empresa YPF se sumó a esta iniciativa al instalar este tipo de «árbol líquido» en la estación de servicio que se encuentra en la avenida Figueroa Alcorta y Juramento.

La tecnología viene adquiriendo relevancia en los últimos años a nivel mundial por su capacidad de adaptación a zonas urbanas donde plantar árboles es una alternativa inviable. Además, su aspecto particular sirvió como eje de campañas de concientización acerca del cambio climático.

«Hicimos un reactor sumamente vistoso y atractivo para poder comunicar a la comunidad sobre los avances de la tecnología argentina en cuestiones de biotecnología algal y dar a conocer las nuevas tecnologías ambientales«, detalló Oneto sobre los dispositivos instalados en el país.

Sin embargo, a pesar del auge que vive esta tecnología, los desarrollos en Sudamérica son aún incipientes. El proyecto Y-ALGAE es el primero en Argentina y por el momento solo se instalaron dos « árboles líquidos» en el país.

 

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