drodriguez 10 julio, 2023

La propuesta pasó de un año a otro y la misión ya tomó forma a partir del contacto con productores de la región. Cuentan con la asesoría del INTA y esperan ofrecer una solución a quienes deseen monitorear el estado del suelo, entre otras variables.

Una idea que surgió en los pasillos del Centro de Educación Técnica Nº 2 va camino a transformarse en un producto que podría facilitar el trabajo de miles de productores en todo el país. Se trata de un sistema de automatización de riego para invernaderos, que permitirá al encargado poder monitorear, desde otro punto, el estado del suelo y así mantener en buenas condiciones su siembra.

Ricardo Martínez es uno de los docentes que supervisa el proyecto, quien además explicó que fueron los alumnos de quinto y sexto año de electromecánica quienes decidieron encarar la iniciativa que incluso ya pasó por instancias nacionales. De hecho, recientemente fue destacado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, en el marco del concurso Innovar, y se trata de uno de los dos proyectos que representan a Río Negro.

El profesor detalló que los alumnos tuvieron que desarrollar su propia programación en una aplicación de código abierto y hacer que el módulo funcione. Los alumnos contaron además con el asesoramiento de profesionales del INTA, quienes además los llevaron a visitar a algunos pobladores rurales para ajustar el proyecto a las necesidades de la vida diaria en el campo.

“Queremos lograr que el productores, desde cualquier parte del mundo, pueda verificar datos de humedad, temperatura, y llevar un monitoreo más riguroso para que se plantación no se muera”, detalló Norberto Pulido, uno de los alumnos que se encuentra dedicado a una iniciativa que decidieron tomar el año pasado a partir del impulso que habían dado compañeros de un año superior y que ya se egresaron.

“Queremos darle una mano al productor y evitar que se le complique la vida, no tener que estar pendiente y poder tener los valores reales a ver si la tierra está seca o está húmeda”, agregó.

Norberto contó que fueron ellos mismos quienes programaron, armaron y diseñaron el sistema de riego automatizado. Es por eso que decidieron crear un manual de usuario para que se siga perfeccionando el proyecto aun cuando ellos ya no estén en la escuela.

Santiago Quintana es otro de los adolescentes que puso manos a la obra. Comentó que los lunes y viernes se dedican a este invento y que en este momento se encuentran en la etapa de diseño del interior del módulo, que es el que contiene los elementos de control y protecciones.

La última etapa estará dedicada al armado del gabinete en el que estarán los controles para el usuario pero antes esperan volver a realizar un trabajo de campo para montar el sistema, instalar los sensores y dar los ajustes necesarios a un proyecto con impacto social y comercial.

 

https://www.bariloche2000.com